Aysén, las tareas para dar el salto ganadero.

 

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Rebaño criancero, sector San Lorenzo, Mayo 2009.

Aysén no sólo es una tierra abundante en bellos paisajes, también es una región perfecta para la producción ganadera. Tiene 11 millones de hectáreas, de las cuales utiliza sólo el 10%, posee una gran masa de ganado alimentada con pasto que produce carne natural, goza de campos libres de productos químicos como herbicidas o insecticidas y es un terreno exento de problemas sanitarios, ya que está alejado del resto del país. El resultado: carne premium bovina y ovina, para la cual existe un mercado ávido. Este nicho exige productos de alta calidad, surgidos de zonas sin contaminación, y está dispuesto a pagar por él.

"Nuestra carne se produce en forma extensiva, a pasto, con praderas naturales. El ganado come alimento natural y toma agua de excelente calidad. Es difícil reunir esas características, ya que la mayoría de los animales se engordan con proteínas artificiales", explica óscar Fierro, presidente de Patagonia Beef & Lamb.

Sin embargo, Aysén no ha logrado explotar cabalmente su potencial. Actualmente, la zona experimenta una serie de problemas que no han permitido su desarrollo comercial; entre ellos, la ausencia de una marca regional y la carencia de una planta faenadora que evite que tengan que enviar los animales más al norte, mezclándose con los de otras zonas.Los ayseninos sueñan con solucionar esos dos factores, para así llegar a los mercados más exigentes, según señala Juan Pablo Matte, secretario general de la Sociedad Nacional de Agricultura, SNA.

Una marca regional

El no tener un sello particular hace que se pierdan las potencialidades naturales de la zona. Los países más desarrollados buscan carne como la que produce Aysén, el problema es que no la conocen. La solución radicaría en que los productores generen una marca regional que destaque sus atributos, para así lograr un despegue fructífero.

"La gente de la Patagonia debe desarrollar una marca regional, no una marca país. Deben producir carnes con un sello particular, destacando que es una zona aislada y virginal", afirma Matte.

Para posicionar una marca se deben definir primero las ventajas competitivas. En el caso de Aysén, éstas no deben enfocarse en la cantidad ni en el precio, sino en la calidad, plantea Andrés Turner, gerente general de Viña Montes, una de las empresas chilenas más exitosas en cuanto a posicionar una marca en el extranjero. "Se debe apuntar a un mercado que busque productos exclusivos y destacar lo exótico de la región", dice.

Turner asegura que "los mercados chicos son más interesantes", por ende Aysén debería potenciar sus productos como región individual y no necesariamente vinculada a todo el país o a la misma Patagonia.

La ausencia de una planta faenadora

El otro factor que tiene frenada a la ganadería regional es que no cuenta con una planta faenadora de bovinos y ovinos. Tenerla les permitiría exportar sus productos bajo denominación de origen.

Actualmente, la zona destina sus productos a faenadoras situadas en Santiago u Osorno, lo que las hace perder su sello, ya que se juntan con ganado de otras regiones. Aparte de que el transporte muchas veces se hace crítico para sacar los animales.

Hace tres años se inició un proyecto por parte de Friosa -Frigorífico O’Higgins-, para construir una planta mixta, la cual faenaría bovinos y ovinos en 2,5 hectáreas situadas en las cercanías del arroyo Viviana. Su presupuesto era de US$ 14 millones y contaba con todos los permisos ambientales aprobados por la Corema. La planta era la gran promesa de la región, ya que permitiría la producción de unas 500 toneladas de carne al mes. Sin embargo, en marzo de 2009 fue suspendida su construcción por la crisis económica.

Los principales beneficiados serían los miembros de Patagonia Beef & Lamb, quienes tienen el 80% de los animales en engorda de Aysén. Óscar Fierro explica que el matadero es el verdadero cuello de botella de la región. "Con un matadero se solucionarían todos los problemas y la zona podría despegar comercialmente. Sería competitiva y produciría carne de exportación", recalca.

Respecto del negocio ovejero de Aysén, Mario Marín, gerente general de Agromarín, explica que la región, pese a ser productora de ovinos no ha tenido el desarrollo que se merece. "Se debe hacer una integración de la cadena y establecer industrias capaces de procesar los animales para así mejorar la comercialización", indica.

Fierro concluye que este es el mejor momento para retomar el proyecto de la faenadora, ya que los grandes mercados están sufriendo una baja de stock de carne. "Friosa está esperando ordenar sus inversiones en Santiago para retomar el proyecto. Pero aún no hay una fecha estimada", dice.

Fuente: Revista El campo de El mercurio. Consultado el 24-1-12.

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