Patagonia Argentina sin aftosa

La posibilidad de extender la zona libre de aftosa sin vacunación hasta el río Colorado puso en alerta a los frigoríficos de la región. Advierten sobre los efectos de una potente suba de precios y la pérdida de empleo y valor agregado. Los ganaderos lo consideran una oportunidad para aumentar la producción. Críticas del INTA.

Al interior del circuito ganadero norpatagónico se vive una fuerte puja entre quienes quieren correr la barrera sanitaria de libre de aftosa sin vacunación a los ríos Barrancas y Colorado y quienes abogan por mantener el actual estatus "geográfico – sanitario" (ver recuadro), en el que básicamente existe una zona, Patagonia Norte A, libre de fiebre aftosa "con" vacunación a la que es posible ingresar ganados vacunos desde el norte del Colorado.

El corrimiento de la barrera no es sólo una formalidad burocrática, sanitaria o administrativa, sino un hecho que podría tener importantes consecuencias económicas; diferenciadas según se trate de productores primarios, frigoríficos o consumidores.

En una primera aproximación surge que los frigoríficos regionales deberán abastecerse con ganado local. Como existirá una mayor demanda para una oferta limitada, el primer efecto será una disparada de los precios de la hacienda en pie y, luego, de los precios minoristas zonales, lo que significa una potente transferencia económica desde los consumidores al sector ganadero.

Colaterales

El punto en debate es si este resultado "no deseado" sería sólo un fenómeno transitorio, un costo a pagar por ascender a un escalón productivo superior.

En un ciclo económico virtuoso se supone que frente a la oportunidad de mayores precios se producirán inversiones ganaderas para aumentar la oferta local, oferta que además podría ser exportada con un estatus sanitario superior y, consecuentemente, con acceso a mercados más exigentes y de mayores precios.

Algunos funcionarios neuquinos del área sostienen, fuera de micrófono, que los ganaderos locales no dieron muestras en el pasado de un "espíritu inversor" y que no hay razones para esperar que frente a mayores precios reaccionen aumentando la producción. Mucho menos si el corrimiento de la barrera les garantiza un "mercado cautivo". Creen, por ello, que el resultado no será el virtuoso y que la medida provocará solamente una transferencia de los consumidores a los ganaderos, quienes dispondrán de una renta extraordinaria sin haber hecho nada. Agregan también que los frigoríficos que actualmente operan en Patagonia Norte A (ver recuadro) podrían quedar fuera de juego.

A favor y en contra

Frente a estas hipótesis es posible predecir quienes están a favor y quienes en contra del corrimiento.

Sin dudas están a favor los ganaderos, quienes argumentan el citado ciclo virtuoso de mayor demanda, inversiones y mayor oferta. Desde los organismos sanitarios, se ve el corrimiento de la barrera como una simplificación administrativa y una potencial fuente de recursos constantes (vía aranceles de entrada y salida) para mantener el financiamiento de los programas sanitarios.

También se considera loable ascender a un estatus sanitario superior.

El bloque en contra, en tanto, es más heterogéneo. Por un lado están los frigoríficos provinciales. En Neuquén se oponen SR, el único importante, ubicado en la ciudad capital y en Río Negro, Fridevi. En cambio, se muestra a favor un frigorífico de Bariloche que actualmente ya se abastece de ganado exclusivamente regional.

Quienes no tienen voz directa en la discusión son los consumidores, a los que se supone representados por el poder político y quienes, aun en el mejor de los escenarios, padecerán el impacto "inicial" de mayores precios.

Posición de los frigoríficos

En el mercado internacional existen países que aceptan a la Argentina en su condición actual de libre de aftosa con vacunación, y otros que aún no aceptan este estatus. Desde la industria frigorífica instalada en Patagonia Norte A explican que en los últimos años se registraron intercambios comerciales que prescinden de la división entre países "aftósicos y no aftósicos" y que el conjunto de países que comercian con Argentina representa actualmente aproximadamente el 50% del comercio mundial de carne vacuna. Señalan que esto no significa que no sea importantes obtener la condición de no aftósico, sino que existen muchas oportunidades comerciales desaprovechadas en el resto de los mercados.

También argumentan problemas de abastecimiento. Explican que, por las características del suelo y el clima regional, resultaría muy problemática la provisión local de novillos pesados (500 kilos o más) para exportación. También advierten que "ante la realidad de un mayor precio regional comparativo de la hacienda de consumo (comparada con la del norte del río Colorado), es probable que el productor tienda a producir las categorías de consumo. El punto es muy importante ya que "sin producción/oferta de novillos pesados es casi impensable tener escalas para exportación".

Hoy existe una sola planta industrial habilitada para exportar a los destinos más exigentes, como la Unión europea, Chile o Rusia, y los volúmenes exportados son bajos aún con los ingresos de hacienda permitidos desde el norte del río Colorado. Se trata de Fridevi, en el Valle inferior rionegrino, que consiguió cupos de cuota Hilton. Según señalaron directivos de esta planta, "un corrimiento de la barrera, sin repoblamiento del stock y sin cantidades importantes de oferta de novillos para exportación en la zona, con prohibición del ingreso de animales del Norte, produciría en un corto tiempo la pérdida de la Hilton".

Crítica de la crítica

Según un documento interno del INTA que resume las discusiones sobre las bondades y limitaciones del corrimiento, muchos de los supuestos de ganaderos y frigoríficos no estarían probados. Entre los principales puntos se destacan:

* Acceso a mercados internacionales de altos precios: El mercado "no aftósico", que llegó a representar el 75% de la demanda internacional, en la actualidad ronda el 60% y se encuentra en franco retroceso relativo, con lo que el principal incentivo derivado de la eventual exportación con precios superiores a países "no aftósicos" se diluye. Si a eso se le suma un mercado interno con precios altos y pocas perspectivas de baja a mediano plazo, la urgencia del corrimiento para aprovechar las ventajas de nichos de exportación pierde atractivo.

* Precios internos: "Como cuestión de fondo no generalmente explicitada, una parte importante de los que impulsan los cambios son ganaderos que prevén una revalorización de sus haciendas y productos". Pero, según el INTA, esta revalorización no es tan evidente. Sucede que en el mediano plazo los frigoríficos no podrían pagar valores muy superiores sin perder la competitividad frente a la carne sin hueso extrarregional. Si los precios de los animales en pie fueran notablemente más caros y esa situación se mantuviera en el tiempo, la pulpa local también tendría valores más altos que la importada y, finalmente, la diferencia de precios sacaría del mercado a los frigoríficos regionales. Una opción sería que para conservar la competitividad para la carne sin hueso se intentaran bajar los precios disminuyendo sus márgenes y, para compensar se sobrecargara la carne con hueso y se trasladaran los aumentos a los consumidores patagónicos (2 millones) se estaría en el peor de los escenarios.

* Aumento de la oferta: Los estudios indicaron que sería potencialmente posible con utilización extendida de los valles irrigados y nuevos sistemas de manejo, terminar 400.000 animales para faena en la región (actualmente se terminan entre 200 y 220.000), suficientes para satisfacer la demanda presente, y aún una sustancialmente mayor, de los frigoríficos localizados actualmente en la Patagonia. Sin embargo, este número potencial no alcanzaría para lograr el autoabastecimiento del mercado regional, para el que se necesitarían más de 600.000 animales gordos por año. El informe concluye que "en las condiciones tecnológicas actuales y aún con cambios sustantivos en los sistemas de producción que permitieran alcanzar el abastecimiento de la industria regional, la importación de carne sin hueso extrazona seguirá siendo una necesidad insustituible".

* Tiempos: Aceptando que el acceso a mercados internacionales con mayores precios fuera posible, "entre el cierre del acceso a animales y carnes con hueso a la Norpatagonia y la apertura real de esos mercados el plazo es de no menos de cuatro años. Es decir que si se decidiera hacer el corrimiento, la imposibilidad de incorporar hacienda del Norte sería inmediata y el aumento de precios también, pero los eventuales beneficios por mayores precios no se darían antes de cuatro o cinco años".

Tres Patagonias

El Senasa estuvo a cargo de los controles de la barrera sanitaria de los ríos Barrancas y Colorado hasta julio de 1993, cuando delegó la responsabilidad y operatividad de esta barrera a la Funbapa. En 1999 se realizó el último período de vacunación y en mayo de 2000 se reconoció al país como libre de aftosa sin vacunación. En agosto de ese mismo año se detectaron más de 2.500 focos en el territorio nacional, lo que originó un nuevo Programa de Erradicación para la enfermedad, regionalizando el país. Desde entonces la Patagonia quedó dividida en tres áreas sanitarias:

1. Patagonia Norte A (que incluye la zona comprendida entre los ríos Negro y Colorado, el océano Atlántico, meridiano 10 y el departamento Confluencia en la provincia de Neuquén), área donde se practica la vacunación y se permite el ingreso de hacienda para faena y reproducción.

2. Patagonia Norte B, área libre de aftosa sin práctica de vacunación con reconocimiento internacional (que comprende el sur de la provincia de Río Negro y la provincia de Neuquén a excepción del departamento Confluencia, hasta el Paralelo 42º).

3. Patagónica Sur, área libre de aftosa sin práctica de vacunación, con reconocimiento internacional (comprende las provincias de Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego). Esta situación permite la exportación de carnes con hueso a la Unión Europea.

La propuesta actual consiste en correr la barrera del paralelo 42°S a los ríos Barrancas y Colorado.

Mirar antes de correr

Tomando como referencia la información de los últimos 10 años, se obtiene que:

* Entre el 50 y el 70% de la carne que consume la región patagónica se importó del norte del país.

* De la carne que se importó alrededor de 2/3 fue sin hueso y 1/3 con hueso.

* Según el año, la salida de terneros de la región osciló entre 75.000 y hasta

190.000, quedando en la Patagonia cantidades muy diferentes según los años.

* Con el desarrollo de la industria frigorífica zonal, la salida de "gordo" hacia afuera de la región con destino a faena disminuyó de 80.000 cabezas a 20.000.

* Según datos de vacunación en Patagonia Norte A, el stock vacuno cayó el 60% durante la reciente etapa de sequía.

* La faena aumentó lentamente desde el año 2004 hasta el 2009.

* Considerando la importación de carne sin hueso el déficit regional de carne fue de entre 9 y 22% del consumo, según los años.

* Sin ampliar el ingreso de carne con hueso, una hipótesis es que el déficit podría ser cubierto por los terneros que salen, con entre el 30 y el 70% de ellos según el año. En el corto plazo esto puede solucionar 2/3 del déficit, quedando la necesidad de compensar la producción con hueso y que se faene en la región.

Fuente: La Mañana de Neuquén. Consultado el 21-2-11.

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